armando reverón.
ARMANDO REVERÓN.
Uno de los artistas venezolanos más apasionado por el arte, y que hizo de la pintura una verdadera forma de vida fue Armando Reverón, quien nace en Caracas el 10 de mayo de 1889. Hijo único de Julio Reverón Garmendia y Dolores Travieso Montilla. Gran parte de su infancia transcurre en el seno de la familia Rodríguez Zocca, residenciados en la ciudad de Valencia. Allí crecerá junto a Josefina, su hermana adoptiva y compañera de juegos. En Valencia termina sus estudios primarios, realizando, además sus primeros dibujos; pinta bodegones y retratos. A los trece años contrae la fiebre tifoidea, enfermedad que según muchos estudios lo afectará psíquicamente para el resto de su vida.
En 1904 y a la edad 15 años regresa nuevamente a Caracas bajo el cuidado de sus padres.
En 1909 ingresa en la Academia de Bellas Artes, bajo la enseñanza de Antonio Herrera Toro y Emilio Mauri. Allí conoce un grupo de estudiantes del cual forman parte, entre otros, Cesar Prieto. Rafael Monasterios y Antonio Edmundo Monsanto, quienes formarían años después el Círculo de Bellas Artes. Por estos años y hasta 1911 aproximadamente, pinta cuadros de carácter religioso y naturalezas muertas.
En 1910 pinta su primer autorretrato.
En 1911 organiza su primera exposición.
Se entrega de tal forma y con intensidad a estudiar que obtiene, con la Municipalidad de Caracas, una beca de 120 bolívares para realizar estudios en España. A la edad de 22 años llega a Europa, donde entra en contacto con el pináculo de la obra pictórica española hasta ese momento, conociendo el trabajo de artistas como El Greco, Francisco de Goya y Diego Velásquez. Viaja por una temporada a Francia donde pinta al aire libre; de esta época es su obra aparece "Paisaje de Burdeos". En ese país se reencuentra con los pintores Tito Salas y Carlos Otero, a quienes había conocido en Caracas.
Después de cuatro años en Europa, Reverón regresa a Venezuela definitivamente. Entre 1916 y 1918 llegan a Caracas dos pintores de gran significación para el arte venezolano, quienes influirían decididamente en Armando Reverón: el rumano Samys Mützner y el ruso Nicolás Ferdinandov. También está de regreso de Francia el venezolano Emilio Boggio, a quien conoce. De Ferdinandov, Reverón admira el libre e informal modo de asumir el arte.
En 1917 fallece su querida hermana adoptiva Josefina: esto le afecta al extremo de decidir no regresar nunca más a Valencia. A fines de este mismo año se traslada a La Guaira, donde frecuenta la Escuela Santos Michelena. Al año siguiente, Reverón muestra algunas de sus pinturas en la Academia de Bellas Artes de Caracas, en una exposición organizada por Ferdinandov. A su vez, Mützner realiza la primera exposición de pintura impresionista en Venezuela, con gran éxito de venta.
En 1918 durante una fiesta de carnaval, Reverón conoce en La Guaira a Juanita Ríos. A partir de entonces Juanita, que contaba con catorce años de edad, sería modelo y compañera para el resto de su vida. Vive períodos en La Guaira, y en El Valle, Caracas, donde pinta La Cueva.
En 1921. Finalmente, decide trasladarse definitivamente a Macuto. Allí organiza su casa-taller El Castillete, que construye con trabajadores y albañiles de la zona y fabrica sus propios muebles, objetos y utensilios. Se va compenetrando con este ambiente poblado de plantas y animales, hasta el punto de convertirlo en un espacio vital donde se confunde el arte con la vida y lo cotidiano con lo trascendente.
Plano de la Casa/Talle. Castillete.
La obra de Armando Reverón, según las investigaciones, pasa por diferentes etapas conocidas como Períodos azul, blanco y sepia. A partir de 1918, Reverón trabaja insistentemente el color azul en las más variadas tonalidades. Acentúa los aspectos nocturnos y oscuros del paisaje, el desnudo y el retrato utilizando los azules profundos, observando la luz a medida que ésta se mezcla con la atmósfera del paisaje marino del trópico. Al Período azul pertenecen las obras Juanita, 1919; Paisaje de Macuto, 1920; La trinitaria, 1922; y Fiesta en Caraballeda, 1924.
Hacia 1925, Reverón entra en una etapa de enorme producción; simplifica el uso de los colores en su investigación sobre el fenómeno de la luz e indaga en lo visual, a la vez que busca las claves de un problema estético. A esta etapa se le conoce como Período blanco, pues utiliza el color blanco del lienzo para trabajar los cuadros. Con pocas pinceladas, trazos, manchas y raspaduras logra efectos inéditos, otorgando nuevos valores a los diferentes motivos pictóricos. Este período se extiende aproximadamente hasta 1935 y está representado en obras como "Luz tras mi enramada y Cocoteros en la playa", 1926; "Macuto en oro" "Marina y Cocoteros", ambas de 1931; "Ranchos de Macuto", 1933 y "Paisaje blanco", 1934.
En 1933, Reverón sufre su primera crisis nerviosa, por lo que es trasladado a una clínica de Caracas.
Luego de una terapia, el pintor se interesa cada vez más por el blanco, -también pinta sobre papel con pintura de cola- hasta que a partir de 1935 comienza a realizar cuadros de gran tamaño y a utilizar el color sepia. La supremacía de este color, que consiste en cierta tonalidad del marrón, hace que a este lapso se le denomine Período sepia. A él pertecen las obras "Puerto de la Guaira", 1940; "Playa", 1941; "El Playón", 1942; "Amanecer en el Caribe", 1944.
En esta etapa predomina en sus cuadros la tela cruda de tejido grueso de sisal, conocida como coleta o yute, que le sirve de soporte. El pintor evita el uso excesivo del óleo y construye los volúmenes con sombras veladas. A partir de 1936, Reverón retorna al óleo y al lienzo, y continúa su interés en los grandes formatos. Es representativa de este período, por su excelencia, la obra maestra "Desnudo acostado" www.fundacionurenarib.org/arte/venezuela.php , 1947, para la que Juanita sirvió de modelo. Esta obra mereció el Premio Nacional de Pintura en 1953.
Desnudo Acosta.En 1954 fallece, víctima de una embolia cerebral. Entre pinturas y dibujos, dejó más de quinientas obras y construyó más de sesenta objetos.
Es el artista que más comentarios críticos ha generado en Venezuela y ha comenzado a tener importancia decisiva en el arte internacional. Alfredo Boulton y Juan Calzadilla han sido sus biógrafos y estudiosos mas asiduos.
Margot Benacerraf, entre 1951 y 1952 confecciono una elaborada poética cinematográfica sobre el mundo reveroniano. Edgar Anzola, en un documental (ahora un clásico del cine venezolano), filma a Reverón (1934) dejando una secuencia del ritual que el artista representaba al pintar un cuadro. Roberto Lucca, en “Amateur” (1945) realiza el filme más extenso sobre la vida y obra del artista. Estos documentales, por cierto, forman parte de una sola película realizada en 1992 que lleva por nombre “Armando Reverón Cuatro Testimonios”, y que además pertenece a la Colección Audiovisual Lo Mejor Del Cine Venezolano. Si estás interesado puedes comunicarte conmigo para hacerte llegar una copia.
Desde 1955 se han venido realizando varias exposiciones retrospectivas de su obra, dentro y fuera del país.
La vida de Reverón, su enfermedad y las causas que lo llevaron a aislarse cada vez más en su mundo, se traducen en una voluntad de entrega al arte como jamás se había producido en la pintura venezolana. A través de su obra, Reverón transformó sus experiencias traumáticas en un arte revelador. Debemos ver en él, sobre todo, una ética de la creación, a un artista que no se plegó a la banalidad ni a las modas circunstanciales. Reverón supo, con humor y honestidad de espíritu, conjurar los fantasmas que parecían atormentarlo para convertirlos en arte perdurable.

Autorretrato.

